1.17.2006

BENIDORM



Benidorm 'cumple' 50 años y reabre el debate del urbanismo en la costa
LOS EXPERTOS DEFIENDEN EL MODELO DE LA CIUDAD ALICANTINA, PERO RECHAZAN QUE SE COPIE. DEJAR ESPACIOS VÍRGENES Y RESPETAR LA DENSIDAD SON LAS CLAVES PARA URBANIZAR EL LITORAL
SORAYA DE LAS HERAS
FINALES DE LOS 50. Pocos reconocerán en esta imagen al Benidorm que cada año atrae a miles de turistas venidos de todas partes, pero se trata de la misma localidad, sólo que en una imagen tomada hace 50 años, cuando la ciudad alicantina no era más que un pueblecito pesquero de unos 3.000 habitantes. / ARCHIVO MARIO AYUS
FINALES DE LOS 50. Pocos reconocerán en esta imagen al Benidorm que cada año atrae a miles de turistas venidos de todas partes, pero se trata de la misma localidad, sólo que en una imagen tomada hace 50 años, cuando la ciudad alicantina no era más que un pueblecito pesquero de unos 3.000 habitantes. / ARCHIVO MARIO AYUS

Medio siglo da para mucho y, en materia de construcción, para todavía más. Si no, que se lo digan a Benidorm, el particular Manhattan alicantino que en 50 años ha pasado de ser un pequeño pueblo de pescadores a la urbe turística por excelencia del levante español.

Hortera para unos y agraciado para otros, lo cierto es que su imagen a nadie deja indiferente. Y, desde luego, gustos aparte, lo que nadie puede negar es que su modelo ha hecho historia, para bien o para mal, en el urbanismo español. De hecho ha sido un ejemplo a seguir por muchas otras localidades costeras, que, si bien no todas han conseguido ponerse a su 'altura' sí han logrado impregnar a su territorio el peculiar 'sello Benidorm'.

Y si en 50 años una ciudad es capaz de cambiar como de la noche al día, la manera de edificar tampoco se ha quedado atrás. En este medio siglo vivido se han repetido modelos urbanísticos similares, pero también han aparecido otros nuevos. Ahora bien, ¿cuál debería adoptar el litoral español?

No es una pregunta fácil, pero hay quien tiene algunas claves. «Más que de un urbanismo vertical u horizontal yo hablaría de densidad, que es realmente el problema de todo y donde radica la importancia de este tema. Hay que construir respetando la densidad y lo cierto es que construyendo vertical u horizontalmente se está haciendo con unas densidades brutales, urbanizando tierra adentro sin reparos cuando las playas toleran una cantidad determinada de gente, pero no más», dice Ricardo Aroca, decano del Colegio de Arquitectos de Madrid.

«La densidad recomendable es de seis metros de playa por persona, pero se ha llegado a un grado de saturación que ha hecho de muchos lugares de la costa algo molesto», continúa Aroca.

El arquitecto y catedrático de Planeamiento Urbanístico, Ramón López de Lucio, coincide: «El problema no es tanto si se opta por un modelo vertical u horizontal, sino la capacidad de acogida del territorio y de los recursos naturales. No hay que olvidar que el territorio tiene unos límites. El primero es el de la capacidad de las playas, que en el Mediterráneo ya se ha sobrepasado».

«El segundo límite es el agua», continúa López de Lucio. «Todo el Mediterráneo tiene unas limitaciones hidráulicas importantes y no se pueden seguir construyendo desaladoras indefinidamente porque eso tiene un coste económico y energético muy importante. Por último, el tercer límite es el mantenimiento del paisaje. Con un Benidorm, o con unos pocos más no pasa nada. El problema, o mejor dicho, la atrocidad, sería llenar toda la costa, desde La Junquera a Gibraltar, de ciudades como Benidorm. Eso sería insostenible y el turismo de calidad no lo aceptaría», afirma López de Lucio.

Espacios libres

Por eso, a la hora de planificar ciudades, los expertos apuestan por mantener puntos del territorio vírgenes, con cultivos y con desarrollos agrícolas que, en algunos casos, sí podrían ir acompañados de viviendas, «pero no se puede convertir todo el litoral en una zona urbanizada porque eso no es lo que persigue el turismo de calidad», dice el catedrático de Planeamiento Urbanístico.

Sin embargo, esa práctica es la tendencia más generalizada en los pueblos costeros. «Los municipios tienen una visión a muy corto plazo y cada uno trata de sacar la mayor tajada posible. Por eso, si pueden construir 20.000 viviendas, lo hacen, pero si son 50.000, todavía mejor», dice López de Lucio.

Y eso puede volverse en contra incluso de los más interesados en obtener un beneficio a costa del urbanismo. «El turista no busca eso y no tardará en darse cuenta. Hay otros destinos en el Mediterráneo que tienen mucho potencial y que en un futuro pueden convertirse en una competencia directa: la costa de Marruecos, Argelia, Túnez... Son lugares donde se respeta y defiende la calidad del paisaje», continúa.

«El crecimiento de los pueblos costeros es insostenible y hay que poner una solución. Lo que se está haciendo es ocupar los suelos al límite y eso produce escasez de recursos y un consumo excesivo de energías», explica Carlos Hernández Pezzi, presidente del Consejo de Colegios de Arquitectos de España.

«A la hora de plantear cuál debe ser el urbanismo de la costa habría que crear, a nivel autonómico, los mecanismos necesarios para que se diera una protección del paisaje natural. Se requiere una planificación urbanística y unas directrices territoriales. No puede decirse que haya que construir de una forma u otra porque lo que suele suceder es que se opta primero por una ocupación horizontal y posteriormente, cuando ya no queda más espacio, por ocupar en vertical», sigue Hernández Pezzi.

Aunque no como el ideal a seguir a ciegas, hay quienes, entre los que defienden un urbanismo sostenible, ponen como ejemplo, precisamente el modelo de Benidorm. «Es posiblemente el más sostenible que se conoce. La ciudad se amplió y creció como destino turístico bajo las directrices de un Plan General de Ordenación Urbana y los expertos pueden demostrar que es más fácil, económico y ecológico transportar energía, servicios y gestión de las aguas limpias y sucias en vertical que en horizontal», asegura Rubén Gallardo, director de la promotora Dursa Properties.

Impacto visual

Pero es innegable que el impacto visual de ese modelo no pasa inadvertido. «Esas ventajas son a cambio de un impacto visual y estético muy urbano donde la aglomeración de personas predomina sobre la calma», reconoce Gallardo.

Por eso, en otras ocasiones, el modelo que se impone es el horizontal. «En extensiones de terrenos áridos y sin alto valor medioambiental, pueden diseñarse ciudades horizontales donde se creen vergeles y espacios habitables de calidad a cambio de fuertes inversiones en transformar dicho suelo y dotarlo de todo tipo de elementos necesarios tanto para darle vida como para optimizar y ahorrar todo tipo de recursos. En cambio, en zonas donde el suelo es escaso o de alto valor ecológico, paisajístico o agrícola, no debería transformarse ese suelo porque lo que se haría sería destruirlo», concluye Gallardo.

Aunque la Comunidad Valenciana defiende el modelo de Benidorm, en el que, gracias a la teoría de las 'cajetillas de tabaco,' todo el mundo puede disfrutar de las vistas al mar, otros municipios apuestan por lo contrario: «El modelo de Urbanismo de Águilas es completamente diferente al de Benidorm», dice Fernando Martínez, concejal de Urbanismo de la localidad murciana. «Hemos optado por un crecimiento en horizontal, con una menor densidad de población, pero no porque pensemos que el modelo de Benidorm no sea válido, sino porque creemos que la demanda necesita otro tipo de urbanismo. Si quieren algo como Benidorm, ya tienen Benidorm y otros pueblos similares. Nuestra idea es dejar mucho espacio libre para campos de golf y zonas verdes, usando más terrenos pero con una menor densidad», explica Martínez.

«Creemos que hay que aprender de los errores y así lo estamos haciendo. Hay áreas muy masificadas con problemas de tráfico y de abastecimiento y Murcia tenía la oportunidad de optar por un modelo distinto. Tenía mucho recorrido y desarrollos turísticos incipientes, con lo que podía elegir. La Comunidad Autónoma ha trabajado en unas directrices de ordenación del territorio, que tienen un rango superior al planeamiento municipal y están basadas en un desarrollo del suelo sostenible, con edificaciones bajas», dice Alejandro Zamora, secretario de la Asociación de Promotores de Murcia.

Puestos a estudiar cómo debería ser el urbanismo costero, tal vez lo primero que habría que plantearse es el papel de los municipios. «Me he vuelto muy contrario a la autonomía municipal porque crea monstruos. Lo que hace falta es hacer planes territoriales exigentes a nivel comarcal o regional. Esas directrices tienen que ser muy exigentes y vinculantes», considera López de Lucio.


DE PUEBLO PESQUERO A URBE TURÍSTICA

«El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Benidorm nació en 1956 para crear una población turística de clase media», dice Pedro Zaragoza, hijo predilecto de Alicante y alcalde de Benidorm desde 1951 a 1966.

Zaragoza tenía claro lo que quería hacer de Benidorm y se puso manos a la obra. «Hicimos una relación de posibilidades. Benidorm tenía playas fantásticas, un clima ideal, un mar tranquilo, una belleza natural estupenda y unos alrededores preciosos. Con este inventario, no había más que planificar y así nació su PGOU, el primero que contemplaba todo el término municipal».

El proyecto se realizó con la colaboración de, entre otros, los arquitectos Francisco Muñoz Lloréns, Luis Rodríguez Fernández y Manuel Muñoz Monasterio, así como de Pedro Bidagor Lasarte, arquitecto y director general de Urbanismo, más un amplio equipo de peritos, ingenieros y aparejadores como no se había conocido antes en un municipio tan pequeño.

«La ciudad que se plasma tiene el origen en el urbanismo más moderno de aquel momento, cuyos grandes intérpretes son los ingleses y alemanes, que se vieron obligados a reconstruir sus ciudades tras los bombardeos de la II Guerra Mundial», dice el ex alcalde.

El modelo está basado en numerosos edificios sin límite de altura, -cajetillas 'de tabaco'-, que permiten no sólo que la mayoría de los ciudadanos pueda disfrutar de vistas a la costa -democratizando así la primera línea de playa- sino también 'acercar' el parque al individuo, «por medio de 'retranqueos', que son espacios libres alrededor del volumen construido, desde la acera hasta el propio edificio, destinado sólo al esparcimiento de los vecinos, con jardín, piscina, aparcamientos...», explica Zaragoza, ante el que fue un modelo más que revolucionario en su momento.

Cabe preguntar si ese modelo sigue siendo óptimo hoy, cuando el afán constructor ha eliminado muchos de esos espacios liberados y retranqueos que Zaragoza ideó.


TRES POSIBLES MODELOS PARA EL LITORAL ESPAÑOL

VERTICAL. El modelo vertical es tal vez por el que optan todos los municipios situados en primera línea de mar. Tienen playa, con lo que levantan grandes bloques de apartamentos para aprovechar la ventaja que supone la costa.

    La principal ventaja de este modelo urbanístico es que libera más suelo. «Siempre que eso sea así y se deje suelo libre es un modelo positivo porque la edificación en altura tiene muchas otras ventajas pero ha de respetarse la densidad. Por ejemplo, es más sostenible porque evita trayectos viarios y problemas de tráfico», dice el decano del Colegio de Arquitectos de Madrid, Ricardo Aroca.

    «Este modelo, desarrollado entre anchas avenidas que forman grandes cuadrículas al estilo EEUU, permite que cientos de miles de personas convivan a la vez sin crear problemas de tráfico, ya que pueden acceder andando a la playa y a las zonas de ocio y comerciales. Se tiene todo al alcance de la mano, y en el espacio de terreno donde caben unos cuantos chalés, se instalan cientos de familias en edificios con jardines, piscinas y zonas deportivas», dicen en Dursa Properties.

HORIZONTAL. Este es el modelo más utilizado en los municipios que no se encuentran en primera línea de costa, sino que se ubican a unos pocos kilómetros del mar. Dado que no pueden aprovechar la playa como reclamo, ofrecen a los clientes una vivienda unifamiliar, generalmente con campo de golf y piscina.

    Los modelos horizontales son más estéticos y tranquilos, pero emplean mucho más suelo y tejen enormes redes de distribución de energía y distintos tipos de canalizaciones. 'A' 'priori' puede ser el modelo más propuesto por la mayoría, pero, desde luego, no es el más sostenible.

    Desde el punto de vista arquitectónico y visual, es más estética la tipología de las viviendas unifamiliares, pero mantenerlas supone un gran coste. «Ése es el tipo de vivienda que se usa más como primera residencia, para las personas extranjeras que adquieren una vivienda en nuestro país para pasar aquí largas temporadas o directamente para residir en España. En estos casos sí compensa. Como vivienda permanente sí tiene sentido», dice Aroca.

MIXTO. Ni blanco ni negro, sino gris. El modelo ideal para muchos de los expertos consultados es el mixto, es decir, el urbanismo en el que se alternan los dos modelos, la cantidad del vertical con la calidad del horizontal, e incluso se mejora el primero para que también sea de calidad. Muchos opinan que está comprobado que la mayoría de las personas que buscan un buen nivel de vida para su retiro o sus vacaciones apuestan por entornos apacibles pero con vida, es decir, el punto intermedio entre los dos tipos.

    En lugar de optar únicamente por elevadas torres de apartamentos que bordeen la línea costera, o exclusivamente por urbanizaciones de unifamiliares, el modelo mixto estaría formado por bloques de casas plurifamiliares de tres o cuatro plantas con espacios comunes, zonas libres y vida de comunidad.

    Otra versión de este modelo sería el que apuesta por las viviendas en altura en la primera línea de playa y por viviendas unifamiliares con más espacio libre en las segundas y posteriores líneas de costa

1 Comments:

Anonymous J. Queirós said...

Sou português, sociólogo, e adorei o vosso website. Como estudioso dos fenómenos urbanos e "mente urbana", não posso deixar de vos dar os parabéns. Urbanamente... continuem o bom serviço!

1:13 PM  

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